Esta es la historia que mi querida Angela me obliga a publicar...
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Sara sentía el corazón palpitando, un sudor frio que le recorría la espalda y una punzante herida a la altura de las costillas. Gadiante, corría como si su vida dependiera de ello, lo cual era verdad. Llego al fondo del pasillo y encontró su boleto de salida: un orificio en la gran puerta de acero al final del corredor.
“Como lo prometiste… gracias nee-chan” pensó antes de colarse por la puerta. Lanzo un último disparo al interior del edificio usando la vieja semiautomática que había encontrado y como respuesta recibió otros disparos que la puerta detuvo.
Se acomodó con un rápido gesto los lentes y sus ojos brillaron al ver una camioneta en la aceraba. Se coló rápidamente por la puerta trasera y el vehículo arranco de inmediato. Perdieron de vista el lugar con rapidez y luego de algunos kilómetros Sara suspiro y se dejó caer en la parte trasera.
En el asiento delantero un chico conducía concentrado. Tenía 16 años, aproximadamente, la misma edad que Sara, cabello negro y corto, ojos oscuros y una cicatriz que recorría su rostro desde el lagrimal hasta la mejilla.
A su lado estaba la gemela de Sara. Una chica menuda de cabello castaño claro y ojos grises. Ambas eran hibridas, unas orejas de gato de pelaje similar a sus cabellos salían de su cabeza y su cola de gato se retorcía a su espalda cuando volteo para mirar a Sara.
- ¿Cómo te fue? – pregunto interesada
- Pues bien… - respondió Sara con desgana.
Entonces Sara rasgo su camiseta y miro la herida que había en su torso
- ¡Rayos Sara! ¿¡Estas bien!? - grito Luna
- Ustedes dos… - gruño Greg al volante – ustedes sí que son insoportables… aprendan a ser autónomas. Cuando lleguemos te curaras cualquier puta herida si? Para con el desnudismo.
Sara y Luna fulminaron a Greg con la mirada. Pese a estar en el mismo grupo, no se soportaban mutuamente… Ni Luna ni Sara soportaba a nadie que no fueran ellas mismas, por eso, vivían lo más aisladas posible, lejos de los demás. Aunque necesitaran a Greg.
La camioneta se alejó de la ciudad y entro a un bosque cercano. Era un bosque espeluznante, habitado solo por ladrones, demonios e híbridos. Siguió adentrándose más y más profundo hasta las mismas entrañas donde había una cueva.
Se bajaron del vehículo y Greg comenzó a caminar, adentrándose en la cueva que emergía desde la tierra, Luna se bajó a ayudar a su hermana que estaba perdiendo rápidamente sangre siguieron adentrándose por el túnel.
Finalmente llegaron a algo que no combinaba en lo más mínimo con las rusticas y sucias paredes de la cueva: una pared reforzada de hierro. Al costado había un gran panel con botones. Greg les presiono creando usa secuencia compleja y la puerta se abrió.
El chico y las hibridas entraron a la cede para dar su informe de lo ocurrido, y dormir un poco en sus cuartos.
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