En cuanto llegaron Franco les fulmino con la mirada dio media vuelta y se fue por uno de los corredores sin pronunciar palabra. Greg puso los ojos en blanco.
- Traumado – farfullo el chico mientras avanzaban
Una bonita rubia corrió hacia ellos, llevaba una blusa demasiado grande para ella y unos vaqueros rasgados
- ¿Qué sucedió?- pregunto dirigiéndose chicas
- Fui a… - comenzó Sara
- … su misión… - acoto Luna
- … logre cumplirla…
- … pero a ahora mi nee-chan…
- ..estoy lastimada – termino Sara
Risa Palmers asintió e intento llevar a Sara a la enfermería, claro no puedo despegarle de Luna así que las tres se fueron en dirección a la enfermería a través de uno de los múltiples túneles.
De nuevo, Greg critico la falta de autonomía de sus compañeras y luego de mirar fijamente la parte de baja de la espalda de Risa se dirigió a la oficina principal
La central era en opinión de Greg Victori era un lugar inmundo, se le era imposible llegar a su destino sin tropezarse con una rata al menos. Las paredes eren de sucia roca y agua se filtraba por ellas en algunos lugares.
Toda la central estaba bajo tierra, era una sucesión de túneles subterráneos. El pasillo principal, por el cual avanzaba Victori tenía un techo alto y las entradas a muchos túneles secundarios. Era la segunda estancia más alta y luminosa de la central de Ritsky. Todos los demás lugares eran oscuros, pequeños e inmundos.
El muchacho llego unas puertas dobles metálicas, introdujo un código en el panel a la derecha de la puerta y accedió a un pasillo. Los tubos de luz se prendían a medida que avanzaba y sus pasos creaban un eco que se perdia en la oscuridad.
Otra puerta, otro código. Greg ya estaba harto de tantos códigos de acceso. Sin contar que, sus paranoicos compañeros cambiaban el código cada semana.
Las puertas se deslizaron y le abrieron paso a la habitación más maravillosa de toda la cede. Las paredes eran de roca descubierta como las demás, pero, la cúpula que se abría ante Victori era de al menso 10 metros de alto y entre las rocas, se veían betas de oro puro y piedras preciosas.
La gran estancia tenía un escritorio de estilo antiguo y un cómodo sillón en el centro, también una enorme biblioteca. Ese lugar a demás de ser la oficina de la jefa de la organización Ritsky era su corazón económico, el mayor tesoro de la organización.
Alguien carraspeo.
Una joven estaba sentada en el sillón de cuero en el centro de la habitación. Observaba con serenidad y severidad a Greg a trabes de los cristales de sus anteojos.
Alice Rey’s era el cerebro y corazón de Ritsky. Su directora, él más poderoso y hábil interno de la organización. Era rubia de cabello lacio y sedoso, ojos claros que detonaban inteligencia. Un aire frió y decidido. Tenía una presencia espeluznante y firme. Era la perfecta líder, una chica perfecta y lo que más le molestaba a Greg de ella era que tenía tanta habilidad, tanto poder con apenas 12 años.
- ¿Qué sucede? – pregunto Alice cordialmente mientras tamborileaba con sus dedos en el escritorio
- Vengo a presentar el informe de la misión asignada a mi grupo... el grupo 11... señora – respondió Greg, fue como si el “señora” le hubiera dolido a Greg que se negaba a tenerle respeto a Alice
- ¿Y?
- Para cuando encienda el televisor, cada informativo del planeta hablara sobre la explosión masiva del “laboratorio” – aseguro Victori orgulloso -...señora
- ¿Les vieron?
- Así es... señora. Tal como ordeno, le enviamos un saludito de parte de Ritsy – seguía pareciendo que al chico que costaban esas formalidades, sobretodo porque Alice se las saltaba.
- Bien – respondió Alice seria.
A esas alturas de su vida, ya ni ella creía que en algún momento había sido alegre, comprensiva y servicial. Alice ya no era la misma y lo sabía. Desde que era una verdadera niña regia sobre la organización más sucia del continente y eso cambia a cualquiera. Alice sentía que ya no volvería a sonreír.
Greg inclino la cabeza por pura formalidad y apenas unos centímetros y se dispuso a irse, deseaba estar lo más lejos posible de Rey’s, no porque esta le intimidara o mucho menos, sino pues porque no podía soportar que una chica menor que él le diera ordenes de esa forma.
- ¡Oye! – dijo Alice antes de que este se fuera – ¿Luna se encuentra bien?
Greg se dio vuelta y miro a Alice conteniendo el poner los ojos en blanco. El favoritismo que la líder por Luna le molestaba. Aunque en realidad no sabía la irónica, extraña y oscura razón que le respaldaba
- La gemela sin anteojos – agregó enojada sabiendo que Greg entendía perfectamente de quien hablaba.
- Risa está curado a Sara en la enfermería – dijo antes de salir de la oficina faltandole a Alice completamente el respeto
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